martes, 9 de septiembre de 2008

Sobrarbe es Sobrarbe

Hasta el gaitero necesita vacaciones. ¿Y en qué consisten las vacaciones? Pues en procurar hacer lo que a uno le gusta y apetece. Y al mendas, al que al final van a hacer sobrarbense por lo civil o por lo penal, anduvo de nuevo en su Boltaña del alma.

Me apetece colgar alguna foto del Palotiau que se lleva a cabo justo antes de comenzar las Fiestas de la Convivencia. Se va bailando desde la parte nueva del pueblo (la carretera o Av. Ordesa) parando en varios puntos donde se bebe, come y baila de nuevo. Una vez atravesado el pueblo se asciende por O Trastiello hasta la calle Mayor, a la altura de la biblioteca, y se entra por esa estrecha calle hasta la Plaza, donde el público deja el espacio justo para que se ejecuten todos los bailes. Las melodías pertenecen a pueblos del Valle: Linás, Torla, Broto, Jánovas, La Solana, Boltaña,... Algunas de ellas son incluso las mismas pero paloteadas al estilo de la localidad concreta. Algo habitual porque ya sabemos que hay ligeras diferencias entre melodías de pueblos cercanos.




Y el día 30 de agosto era el día del Sobrarbe en la Expo. Así que allí estuve también acompañando al Biello Sobrarbe, a los danzantes del Alto Ara (Torla y Broto) y, de nuevo, al Palotiau de Boltaña.

Los ainsetanos son una formación con cuarenta años de existencia y que, gracias a los trabajos de investigación de Anchel Conte, interpreta las dances tradicionales de la zona. Polka Bibí, Cadril, Balsurriana das flors, Rosca, Billano, El Alcalde,... Me invitaron a acompañarles y, tras algún ensayo en L'Ainsa, acepté encantado.

La gente de Broto y Torla llamaron la atención por el derroche físico que hicieron y, sobre todo, por una de sus mudanzas. En ella saltaban entre el público sin contemplaciones y había que estar atento o, bien te atropellaban, o bien te enganchaban debajo del brazo y te transportaban al centro del escenario. Curiosa la indumentario de algunos: camisa y corbata y dos mantones cruzados.

Y, para terminar, mis amigos de Boltaña rozando la perfección y dando un espectáculo arrasador con el Palotiau de Linás, donde volaron los palos de buxo quebrados con los golpes. Esta vez al menos no resulté herido, que no sería la primera vez. Entre otras cosas porque el escenario estaba suficientemente apartado porque lo de volverse de espaldas en el momento justo, con esto de los micros... mal.





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